La facturación electrónica en México enfrenta su transformación más radical en años. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) ahora puede considerar falso cualquier Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) que no represente una operación real, sin importar que esté debidamente timbrado. Este cambio fundamental marca el inicio de una era donde la facturación electrónica deja de ser un mero trámite administrativo para convertirse en un asunto estratégico de cumplimiento.
La especialista fiscal Yadira Albor, reconocida como una de las fiscalistas más importantes de México en 2026, explica que la autoridad puede restringir temporalmente los sellos digitales del emisor en un plazo máximo de 24 días ante la presunción de irregularidades. Sectores como logística, manufactura y comercio electrónico deberán reforzar sus controles internos, ya que la facturación electrónica requiere ahora coherencia absoluta entre la actividad económica registrada y las claves de producto incluidas en cada CFDI.
El impacto se extiende a los clientes de empresas señaladas: tendrán 30 días para corregir sus declaraciones o enfrentar la restricción de sus propios sellos. Esta medida amplía el alcance de la fiscalización y convierte a la facturación electrónica en un sistema de vigilancia encadenado donde cada eslabón de la cadena comercial debe mantener documentación impecable para evitar sanciones millonarias y la paralización operativa.